En 1870, en la esquina de la Carrera Córdoba con la Avenida La Playa, en el Centro de Medellín, fue construida una casona de columnas rojas cuyo patio es hogar de un palmar que desde antes habitaba el terreno. 

Desde el año 1975, esta casona es la sede del Pequeño Teatro y al entrar a ella y ver esta edificación que representa la arquitectura republicana de finales del Siglo XIX de Antioquia, los visitantes pueden comprender por qué este patrimonio es un bien de interés cultural para toda la ciudad.

La casa, que fue restaurada en 2019 bajo el liderazgo de la arquitecta Mónica Pabón, conserva entre sus muros de tapia, techo de cañabrava y tejas de barro, la historia de una ciudad que se ha transformado con el paso del tiempo. Quienes la visitan se encuentran con un espacio que estimula la memoria, la curiosidad y la sensibilidad estética, una combinación maravillosa para cuando se está por ingresar a una obra de teatro.

El trabajo de restauración se centró en el techo, que sufría de humedad y tenía ya algunas goteras; y en el piso de piedra del patio central. El equipo restaurador hizo uso de técnicas de construcción de la época y reusó los materiales de la casa para conservar su historia. También se adecuaron los baños y la sala Tomás Carrasquilla asegurando la posibilidad de acceso para personas con movilidad reducida; también cambiaron las graderías, construyeron la salida de emergencia del auditorio principal Rodrigo Saldarriaga, y retocaron la pintura de muros internos y externos.

“Profesionalizar la actividad teatral y brindar a Medellín un espacio de reflexión alrededor del séptimo arte” fue el objetivo del director Rodrigo Saldarriaga: Arquitecto, Político y Maestro en Artes Escénicas; y su colectivo “El pequeño teatro”, desde su fundación. Desde entonces se han implementado diferentes estrategias dentro de las cuales destaca la modalidad de aporte voluntario implementada en el 2002, que democratizó el acceso y ha abierto las puertas del teatro a cerca de un millón de personas.  

Las 14 palmas que forman el palmar reciben desde el patio principal a quienes asisten a cada una de las obras de teatro que cobran vida en las tablas de una de las dos salas del teatro cuya programación, si bien es renovada constantemente, aún incluye las tradicionales obras de El Principito y En la diestra de Dios Padre.

Las casas patrimoniales del Centro de la ciudad albergan espacios de diversa índole, muchas de ellas, como sucede en este caso ofrece programación cultural a la ciudadanía. Sus visitantes no solo disfrutan de su arquitectura, sino también de cada obra y acontecimiento que el colectivo Pequeño Teatro tiene para ofrecer.