Qué gusto saber que en la sala de la casa en donde tomas el café cada mañana se sentaban a conversar Fernando González, el Padre Ripol y Doña Beatriz Restrepo… Que placer vivir en una casa diseñada por el arquitecto Goovaerts. Las casas de Prado cuentan la historia de la Medellín del pasado; y en ellas se sigue escribiendo la Medellín del presente.  ​

A pocos metros del Palacio Egipcio, punto de referencia del Barrio Prado en Medellín, está ubicado otro de los más de 200 inmuebles patrimoniales que conforman el barrio. Se trata de la casa que en 1920 don Paulino Londoño le pidió diseñar al famoso arquitecto Agustín Goovaerts y que sería el lugar en donde su nieta, Beatriz Restrepo de Echavarría, crecería y criaría a sus hijos muchos años después.

Foto: Arquidiócesis de Medellín

El inmueble es hoy propiedad de Mónica Durán y Fabio Betancur, quienes se la compraron a doña Beatriz a principios de los 90. Mantienen sus puertas abiertas para charlas y talleres y reciben con atención a quienes se interesan por el patrimonio de la ciudad.

Mónica y Fabio son sociólogos. Su formación les ha permitido valorar el patrimonio, el arte y la cultura. Su casa es una muestra de ello, desde sus paredes, sus ventanas y sus muebles, hasta las pinturas y libros que allí disfrutan. Adicionalmente, Mónica participa activamente de la Junta de Acción Comunal de Prado, en donde se involucra especialmente en los temas relacionados con el Patrimonio.  La casa ha sido locación de varias producciones audiovisuales, entre ellas, la película “Matar a Jesús”, de la directora Laura Mora, en donde representó el hogar de la protagonista y su familia

Nueve habitaciones componen la casa que alberga anécdotas de las personas que la han habitado. Cuentan Mónica y Fabio que en la sala principal solían reunirse Doña Beatriz, Fernando González y el Padre Ripoll, quienes compartían una fuerte amistad.

Allí mismo se reúnen en estos días toda clase de personas, asistentes a tertulias que se realizan en la casa y, en un par de ocasiones, los muebles han sido reemplazados bajo la producción de arte de alguna película, serie o comercial que hace uso del espacio con fines narrativos.

Cuenta la historia que alrededor de 1926, cuando la hija de Don Paulino Londoño enviudó, la casa quedó vacía por un tiempo y sirvió de comando militar por otro tanto, motivo por el cual hay algunas marcas hechas por las culatas de las armas en algunas de las paredes. Paredes que hoy exponen algo del trabajo de artistas como Flor Bouhot, Fabián Rendón y Cristóbal Aguilar.

Vivir en una casa patrimonial es el placer de algunas familias que viven en casas cuya historia se remonta a las mejores épocas del barrio Prado. El tamaño y estética de los espacios, los materiales usados en su construcción, y el vestigio que ha dejado en esas casas el paso de la historia son únicos e invaluables.

Adicionalmente, las casas patrimoniales de vivienda están exentas de impuesto Predial y sus servicios públicos son subsidiados, beneficios que se otorgan a sus propietarios, quienes tienen la responsabilidad de cuidar y proteger estos inmuebles que son patrimonio de toda la ciudad.